El sueño de todo propietario de un coche clásico (que no viejo) es usarlo en cualquier momento y lugar. Electrificarlo (coches e-clásicos) permitirá hacerlo con independencia del tráfico o la contaminación. Aunque los precios pueden resultar desorbitados: hasta 500.000 euros.

De Italia, Inglaterra o Francia -las naciones más amantes del automóvil- están saliendo las primeras opciones reales de transformación de coches clásicos. Por ejemplo Garage Italia Customs, empresa de personalización de lujo propiedad de Lapo Elkann, ha decidido revivir en versión eléctrica dos iconos populares italianos: los Fiat 500 y Panda. Forman parte del e-Icon Project, que se extenderá luego a otros modelos también muy venerados.

De todos los 500 posibles, Garage Italia escogió el Jolly, la versión playera diseñada por Pininfarina, con toldo de lona por techo y asientos de mimbre. Fue mítico en los puertos mediterráneos de moda en los ’50 y ’60, donde los magnates los usaban para ir desde el yate a sus villas en la costa.

Un nuevo estilo, los e-clásicos

El coche ha sido completamente replanteado bajo su carrocería original: cuenta con una estructura indeformable que responde al estándar moderno de seguridad pasiva. El motor bicilíndrico de gasolina ha sido sustituido por uno eléctrico que se acopla a la transmisión trasera. La calandra delantera esconde la toma de corriente para la recarga de las baterías y toda la información aparece discretamente en el pequeño velocímetro del salpicadero. Como en su época, los asientos han sido trenzados a mano y pese a su alto precio, la alquiladora Hertz ofrece esta preciosidad a sus clientes en determinados puntos de la Costa Azul.

El segundo proyecto se basa en el primer Panda, en su versión más chic, el 4×4. De hecho, conserva la tracción total que hizo de él una alternativa a los grandes todoterreno en estaciones de esquí y grandes fincas rústicas. La autonomía es de 100 km y alcanza los 115 km/h, con recarga completa entre tres y ocho horas. De momento han fabricado cinco prototipos diferentes, algunos con el interior firmado por modistos italianos y un par de ellos para los cinéfilos, como el Pandina Jones o el 007 Panda. El resultado final es un coche muy vintage y práctico, sin que pierda el carisma de su ancestro. No son baratos, ya que están montados a mano y con todo lujo de detalles y materiales.

En Francia y Gran Bretaña

En Francia también se proponen versiones cero emisiones de su Citroën Mehari o del Mini Moke, otros dos coches playeros por excelencia, dotados de baterías de 10 kW. Su ligereza permite prestaciones y autonomía suficientes para su uso en cortos desplazamientos.

En Gran Bretaña se toman estas cosas todavía más en serio. Por ejemplo, la empresa ECD transforma un Land Rover Defender montando un sistema propulsor de Tesla, con 350 km de autonomía. Y tanto Jaguar como Aston Martin proponen a sus clientes conversiones eléctricas de joyas como el E Type o el DB6 a partir de 2017.